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Recuerdo una vez que me encontraba jugando bingo, que vi una mujer ya mayor, con un pequeño muñequito entre sus manos. Cada vez que anunciaban un nuevo número, la señora rozaba la cabeza del muñequito contra el cartón del juego de bingo, tratando de darle “buena suerte” a sus números. En esta ocasión pude también ver innumerables personas que traían consigo todo tipo de talismanes y los ponían en las mesas de juegos para que les trajeran “buena suerte” Obviamente muchas personas creen en la buena o mala suerte, pero ¿existe realmente la buena suerte? ¿No será acaso que la buena suerte no es más que una forma de ver la vida en vez de y no un acto fortuito del destino?

Aparentemente así es.

Acabo de leer en ingles, un interesantísimo artículo de Richard Wiseman, un renombrado psicólogo e investigador que escribió un libro titulado “The Luck Factor” (El factor suerte) el cual se basó en una serie de estudios realizados con personas que se consideraban así mismos como poseedores de buena suerte y otro igual numero de individuos que pensaban que no tenían suerte en la vida.

Las conclusiones del estudio mostraron a Richard, que las personas que se consideran con suerte tenían ciertas aptitudes que los diferenciaban marcadamente de los desafortunados. Por ejemplo, las personas dichosas tratan de agregarle variedad a sus vidas (toman rutas diferentes cuando conducen el auto hacia el trabajo), entablan conversaciones con personas que no conocen en las fiestas, y ven la vida de una manera positiva.


En uno de los experimentos, Richard escogió un grupo de personas con “buena suerte” y otro compuesto por personas con “mala suerte”. Les puso un periódico al frente, y les pidió que contaran cuantas fotos había en las páginas del periódico. Interesantemente, a las personas con “mala suerte” les tomó varios minutos completar el ejercicio mientras que al grupo con “suerte” les tomo solo unos cuantos segundos. ¿Por qué la diferencia? Porque en la segunda página del periódico, en letras grandes había un mensaje que decía “Deje de contar, hay 43 fotografías en este periódico”. Las personas con suerte inmediatamente avistaron el mensaje, mientras que el otro grupo continúo buscando y contando fotografías. El experimento mostró a Richard que las personas sin suerte pierden oportunidades que la vida les ofrece porque están muy ocupados buscando otras cosas, mientras que las personas “con suerte” simplemente ponen atención a lo que está al frente de ellos, en vez afanarse buscando las oportunidades. Interesantemente, a la mitad del periódico había otro mensaje que decía “Deje de contar y dígale al investigador que Ud. leyó este mensaje para que se gane $250.00″  Una vez mas la mayoría de las personas “sin suerte” no vieron el mensaje.

 Richard también notó que entre los dos grupos existía una gran diferencia en como las personas percibían las experiencias negativas. A ambos grupos les pidió que se imaginaran una situación en la que ellos se encontraban en una agencia bancaria. De pronto entraba un ladrón al banco, la policía llegaba y durante el enfrentamiento con el ladrón ellos salían con una herida de bala en el brazo. Interesantemente, la mayoría de las personas con “buena suerte” dijeron que gracias a su buena suerte, la herida no fue fatal y lograron sobrevivir el incidente,  el otro grupo atribuyó su mala suerte al hecho de que ellos se encontraban en el banco en el momento del robo y por eso salieron heridos. Es decir, el grupo con “buena suerte” resalto el lado positivo de lo que sucedió, mientras que el grupo de personas con “mala suerte” se enfocó en el aspecto negativo.

 ¿Se puede cambiar la “mala suerte”?

 Aparentemente si. Richard escogió unas cuantas personas del grupo con “mala suerte” y les enseñó a reaccionar a las situaciones de una manera positiva, a romper con la rutina exponiéndose a nuevas experiencias y a sacarle partido a cada situación a las que se enfrentaban. Después de solo 30 días, los resultados fueron dramáticos. El 80% de las personas que anteriormente se consideraban como portadores de mala suerte, reportaron que su suerte había cambiado radicalmente y que ahora eran mas felices y disfrutaban mas de la vida.

 Así que si quieres rodearte de buena suerte, trata de seguir estos consejos de Richard:

  1. Ponle atención a las oportunidades que tienes delante de tí.
  2. Ábrete a nuevas experiencias. La rutina no te va a traer nada nuevo.
  3. En vez de preocuparte por buscar la buena suerte, preocúpate por sacarle partido a cada oportunidad que se te presenta.
  4. Enfócate en el lado positivo de cada situación.
  5. En vez de lamentarte por las cosas malas que te suceden, imagínate que pudieron haber sido algo peor y alégrate porque no lo fueron.

 ¡Buena suerte!

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One Response to “La filosofía de la buena suerte”

  • anotame.com:

    Oportunidades » La filosofía de la buena suerte…

    Un estudio demuestra que la buena suerte está muy ligada a la actitúd de las personas…

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